La economía y las migraciones: el caso del estado de Nueva York

Por Tim Shenk y Krin Flaherty.

Los intereses económicos han movido las migraciones en las Américas desde las primeras olas de colonización europea. El beneficio económico fue motivo clave por el cual se trajeron a los sirvientes contratados europeos y esclavos africanos al continente americano. En este artículo, describimos los orígenes históricos de la inmigración al estado de Nueva York, lo que revela los motivos económicos dentro del proyecto capitalista, por controlar el movimiento de las personas. Luego compartimos algunas de las leyes, desigualdades y luchas actuales de las personas migrantes en el “estado fronterizo” de Nueva York.

Con este artículo pretendemos contribuir al análisis y debate sobre las migraciones en el Foro de Migraciones y Fronteras, que toma lugar en Costa Rica, Haití y la República Dominicana del 15 al 17 de marzo del 2011.

Nueva York: proyecto empresarial capitalista desde sus inicios

En el debate sobre las migraciones en el estado de Nueva York, es necesario considerar las raíces históricas de este lugar como colonia, cuya razón de ser era generar riquezas para unos pocos a costa de las grandes mayorías. Si pretendemos fomentar relaciones basadas en la justicia y los derechos humanos, debemos preguntarnos ¿a quién beneficia que se violen los derechos humanos? para saber qué intereses enfrentamos. Es decir, una pregunta clave es quiénes benefician económicamente de las políticas migratorias de exclusión, burocráticas e inhumanas en Estados Unidos.

La migración europea hacia las Américas suele ser explicada como resultado de la búsqueda de la libertad religiosa y el liberarse de la tiranía de los monarcas europeos. Aunque esto era la razón de migrar de ciertos pequeños grupos, como los Cuáqueros y los puritanos, la gran mayoría del involucramiento europeo en las Américas tenía más que ver con la libertad de acumular y explotar. La colonia de Nueva Ámsterdam -luego Nueva York, ahora la ciudad más grande y más influyente de Estados Unidos- ha sido desde sus inicios un proyecto empresarial capitalista. Por lo tanto, no debe sorprendernos el hecho de que factores económicos todavía primen en el debate sobre las migraciones, y no argumentos basados en los derechos humanos o en la moralidad.

La historia “oficial” del estado de Nueva York describe un proceso de construcción de democracia en una tierra de iguales oportunidades. Describe un estado que le da la bienvenida a “los rendidos, los pobres y las masas hacinadas” de otras orillas.[i]

Sin embargo, desde la fundación de Nueva York, la clase burguesa emergente consistentemente ha gobernado para sacar mayor beneficio personal. En el año 1653, el gobernador holandés de Nueva Ámsterdam, Peter Stuyvesant, declaró: “Nosotros derivamos nuestra autoridad de Dios y la West India Company, no de la voluntad de unos pocos sujetos ignorantes.”[ii]

Un poco más de un siglo más adelante, el primer Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Alexander Hamilton, se posicionó en contra de la democracia en la toma de decisiones, y a favor del mando político y económico de parte de las élites:

Todas las comunidades se dividen entre los pocos y los muchos. Los primeros son los ricos de buenas familias, y los otros son las masas. La voz del pueblo ha sido declarada la voz de Dios, pero a pesar de que este mito se haya difundido, no es cierto. El pueblo es turbulento y cambiante; pocas veces juzga o determina correctamente. Demos entonces a la primera clase, un papel permanente en el gobierno.[iii]

Desde finales del siglo 19, el gobierno estadounidense ha establecido leyes y políticas migratorias que han favorecido la “primera clase” como la define Hamilton, y han afectado a las personas migrantes. A pesar de que las cuotas migratorias por país y legislaciones abiertamente discriminatorias hayan sido reformadas, la ley migratoria en Estados Unidos sigue seleccionando los tipos de migrantes legales –e ilegales- que más le beneficia a las élites.

Las leyes migratorias siguen siendo guiadas por motivos económicos. Muchas personas en Estados Unidos celebraron la Immigration Act del 1990 como un paso hacia delante para las familias migrantes, ya que un 70 por ciento de las 700 mil visas otorgadas por año serían para la reunificación familiar.[iv] Sin embargo, visas para la reunificación familiar garantizan que toda la responsabilidad legal sobre el bienestar de la persona migrante, cae sobre su familia, no sobre el estado. Migrantes contribuyen a la economía a través de su mano de obra, pero no se les permite acceder los servicios sociales sustentados por sus impuestos.

Diversas industrias benefician de las condiciones inestables de las personas migrantes en el estado Nueva York. En las zonas rurales, la industria agrícola que produce $5 mil millones de dólares por año, emplea a personas trabajadoras procedentes de México, Guatemala y Jamaica. Algunas de estas personas están visadas bajo el programa de empleo temporal H-2A para trabajadores agrícolas, pero la mayoría es indocumentada.[v] Se les emplea sobre todo en las granjas lecheras y manzanares, lejos de apoyo familiar o comunitario. Además, “con regularidad se les niega a pagar por su trabajo”.[vi]

Las economías de las ciudades y pueblos del estado de Nueva York benefician, al detener en cárceles municipales a migrantes sin documentos. La población encarcelada es tomada en cuenta en la distribución de fondos estatales para los municipios. Además, la Immigration and Customs Enforcement -ICE, mejor conocida como “la migra”- paga más altas remuneraciones por “sus” presos que el sistema penal del estado. Esto significa que las cárceles municipales motivan el arresto y encarcelamiento de personas migrantes.[vii] Además, actividad económica informal surge alrededor de las comunidades de migrantes sin documentos. A personas migrantes se les cobra hasta mil dólares para trasladarlas a otras ciudades para presentarse en su cita en la corte. Migrantes lo pagan para evitar el transporte público donde pueden ser acosadas por los agentes de migración o la patrulla fronteriza.[viii]

En la ciudad de Nueva York y sus afueras, sectores como restaurantes, construcción y manufactura benefician de la mano de obra de personas migrantes, por los bajos sueldos y ausencia de sindicatos: “‘Los inmigrantes ilegales son muy convenientes,’ comentó Demetrios Papademetriou, presidente del Migration Policy Institute. ‘A los empleadores les interesa emplear a una gente que está dispuesta a trabajar y no reportar los abusos laborales que sufre’”.[ix] Estas industrias no apoyan las llamadas xenofóbicas a “sacar a todos los ilegales”, pero tampoco están a favor del “camino hacia la legalización” que proponen muchos grupos pro derechos de personas migrantes. Ambas propuestas les quitarían beneficios.

Además de tratar sin dignidad a las personas migrantes dentro de su territorio nacional, la ciudad de Nueva York es donde nacen muchas políticas y programas que destruyen las economías locales de muchos países, empobrecen a su gente y crean las condiciones en que las personas tienen que migrar. Los Tratados de Libre Comercio y programas de desarrollo del Banco Mundial requieren “la apertura de mercados” a los productos subsidiados de Estados Unidos. Esto causa la bancarrota en masa de pequeños productores, y causa la migración del campesinado hacia las ciudades y EEUU.

Mientras los argumentos basados en los derechos humanos son necesarios en el debate sobre las migraciones, porque mueven a las personas a movilizarse, el estudio de las migraciones es incompleto sin una perspectiva económica que pueda analizar las relaciones que sustentan políticas y leyes injustas.

Nueva York como estado fronterizo

Ha sido expandida recientemente la jurisdicción de la agencia US Customs and Border Protection –la patrulla fronteriza- a 100 millas aéreas de cualquier frontera o costa. Esta nueva definición de frontera le caracteriza a Nueva York como “estado fronterizo” estratégico. Mientras el debate sobre las migraciones en EEUU se centra en la frontera con México, en el estado de Nueva York residen 4.2 millones de migrantes que enfrentan muchas de las mismas injusticias y peligros que enfrentan migrantes en el suroeste del país. Aunque en Nueva York, es menos común que una persona llegue indocumentada de Centroamérica o el Caribe: el 90 por ciento de las personas migrantes sin documentación, llegaron por los canales legales pero que se han quedado más que el tiempo permitido por su visa.[x]

En Rochester, Nueva York, una ciudad de 220 mil habitantes en la orilla del Lago Ontario, hacen más de mil arrestos anuales relacionados con la migración. Esto es la mitad del total que se hacen en la totalidad de la frontera EEUU-Canadá.[xi] Hace años Rochester era un punto de entrada a Estados Unidos, vía ferry que llegaba por el lago desde Toronto. Ya el ferry no funciona, pero la ciudad mantiene a 40 agentes federales de patrulla fronteriza. Los agentes se montan en los buses y trenes buscando a pasajeros que viajan sin documentos que comprueben su estatus migratorio. Los blancos principales son personas trabajadoras con rasgos latinos, residentes permanentes que andan sin documentos, y estudiantes, profesores y profesoras con rasgos árabes de las diversas universidades de la región. Nadie cruza una frontera internacional en Rochester. Sin embargo, es allí que a la patrulla fronteriza le compete identificar y detener a personas migrantes.

Según la American Civil Liberties Union, esta nueva zona fronteriza es una zona “fuera del alcance de la Constitución” donde las protecciones legales no aplican.[xii] Una vez detenida, una persona acusada de la ofensa civil de estar en EEUU sin autorización, no goza de los mismos derechos que las personas acusadas de cualquier otro crimen. Personas detenidas por asuntos de migración tienen la responsabilidad de comprobar su estatus legal, sin derecho a un abogado, lo que es una tarea difícil de lograr, estando en la cárcel.

Además del aumento de agentes de migración en la región fronteriza, a nivel nacional se ha creado el programa “Secure Communities”, o comunidades seguras. Es una iniciativa que autoriza compartir las informaciones de arrestos entre policías municipales y las instituciones federales de migración, o el ICE. Hasta ahora, Secure Communities está en vigencia en varios condados cerca de la ciudad de Nueva York y en dos condados en la región oeste del estado, pero aún no está vigente en la misma ciudad.[xiii]

Como protocolo de Secure Communities, cuando una persona es detenida por la policía municipal, sus huellas son enviadas electrónicamente a una agencia federal que verifica su estatus migratorio y su historia criminal. Si hay una irregularidad con el estatus migratorio, la persona puede ser encarcelada por esto aún sin estar registradas acusaciones criminales. Grupos defensores de derechos humanos plantean que este programa incentiva a los policías municipales, a concentrar sus arrestos en las comunidades migrantes como método de control y deportación. Secure Communities hace que personas migrantes víctimas de la violencia doméstica u otro crimen, no registren su querella con las autoridades, por temor a caer presas por asuntos de su estatus migratorio.

Secure Communities es una iniciativa muy costosa para los gobiernos municipales. Las autoridades alegan que el programa busca a migrantes con historia criminal; sin embargo, hasta ahora más de 60 por ciento de los detenidos no han participado en ningún tipo de actividad criminal.[xiv] Costos de encarcelamiento, procesamiento y transporte de personas detenidas, caen sobre los municipios, no el programa federal. Según los datos de Cardozo Law School, el estado de Nueva York ha gastado $4.5 millones de dólares en el encarcelamiento de migrantes esperando la deportación. En otro caso, la ciudad de Nueva York pagó $145 mil dólares en daños a residentes permanentes y ciudadanos estadounidenses que fueron erróneamente deportados bajo Secure Communities. Estas son algunas de las razones por las cuales abogamos por que Secure Communities sea anulado, ya que crea comunidades inseguras. Sin duda, legisladores han considerado estos argumentos. Sin embargo, este programa costoso y dañino a las comunidades, sigue en vigencia. Nos preguntamos entonces quién beneficia de ello.

Comparando experiencias de migración

La mayoría de personas migrantes afectadas por políticas migratorias como el aumento de patrullas fronterizas y el programa Secure Communities, son personas pobres y trabajadoras que no tienen para contratar apoyo legal. La migración, sea por los canales legales o no, es un proceso inseguro para las personas trabajadoras migrantes, y existen un sinnúmero de obstáculos. Por ejemplo, cualquier persona que puede terminar como “carga pública” no es dada residencia permanente en EEUU.[xv] Una carga pública es alguien que puede llegar a depender del estado por su sobrevivencia o tener que ser institucionalizada. Más allá de este obstáculo, hay muchos más que atravesar, que mantienen a las personas migrantes en la inseguridad y el miedo.

Veamos un estudio de caso. Rolando ha trabajado legalmente en Estados Unidos y ha pagado impuestos en el país durante muchos años. En el momento que califica para la residencia, tiene un cáncer desarrollado y difícilmente se sane sin servicios de salud pública como Medicaid. Rolando primero debe comprobar que no llegará a ser “carga pública”. Además, está obligado a buscar a una persona que sea su sponsor, es decir que le “patrocine”. Esta persona firma un documento garantizando que le mantendrá a Rolando a un nivel de vida de 125 por ciento de la línea de la pobreza, para que no dependa de servicios públicos.

Al firmar el contrato de patrocinio, la persona sponsor jura que si Rolando accede a cualquier servicio público, ella será responsable por reembolsar al estado por lo que use. Este contrato y el miedo que genera, representan un obstáculo para las personas migrantes pobres y trabajadoras, ya que resulta difícil encontrar a una persona patrocinadora que corra ese riesgo. Sin embargo, sin patrocinio, no conseguirá la residencia, que es el único camino a la ciudadanía. Si Rolando llega a conseguir la residencia, no se le permite acceder los servicios públicos durante los primeros 5 años de entrada –la única excepción siendo el tratamiento médico de emergencia. Durante cada uno de estos pasos hacia la legalidad permanente, muchas personas migrantes se sienten vulnerables y desamparadas.

Para las clases adineradas, migrar hacia Nueva York es un proceso muy distinto. En contraste a la imagen de la pobre mujer que cruza la frontera para parir, para que a su bebé se le conceda la ciudadanía estadounidense, existe una industria de “turismo para embarazadas” para familias ricas. Agentes de viajes alrededor del mundo ofrecen viajes “todo incluido” especialmente para mujeres embarazadas, para que den a luz en un hotel de lujo en Manhattan. Estos viajes cuestan alrededor de $45 mil dólares.[xvi] Nueva York, cerebro del capital internacional y los mercados financieros, les da la bienvenida a migrantes de las clases profesionales y propietarias que invertirían en la economía capitalista mundial. Las visas tipo H1B son diseñadas específicamente para que compañías contraten y traigan a profesionales y técnicos desde el extranjero, en campos especializados.

Conclusiones

Hace casi 4 siglos, Nueva York fue fundada como proyecto de lucro del East India Company de Holanda. Unos pocos ganaron sus fortunas y enriquecieron la élite europea, a costa de las poblaciones nativas, las personas esclavas y sirvientas, y las personas trabajadoras migrantes. Hoy -aunque las victorias de los movimientos sociales y sindicales hayan disimulado parte de la barbaridad de este sistema explotador- las mismas reglas básicas todavía aplican. Hoy, como en sus inicios, el estado de Nueva York no ofrece un lugar para que “las masas hacinadas respiren en libertad”. Sino que personas migrantes se mantienen con el miedo de ser arrestadas, deportadas y separadas de sus familias. Este miedo crea las condiciones de su explotación.

Es importante analizar los intereses económicos que guían el debate sobre la migración en Estados Unidos, que al profundizar, nos dan una mejor idea de lo que significa la lucha por la justicia y los derechos humanos. En este contexto, superar el miedo y el aislamiento –un objetivo del Foro de Migraciones y Fronteras- es un paso significativo para enfrentar a los que se benefician de la mano de obra de las personas migrantes.


[i] Esta frase es parte de la inscripción de bienvenida en La Estatua de la Libertad al acercarse a Nueva York. Es tomada del poema de Emma Lazarus.

[ii] Ellis, David M, et al. 1957. A short history of New York state. Ithaca, NY: Cornell University Press. p.18.

[iii] Zinn, Howard. 2005 A People’s History of the United States, 1492 to Present. New York: HarperPerennial. p.95.

[iv] United States Congress. “Immigration Act of 1990.” Public Law No: 101-649, November 29, 1990.

[v] Dudley, Mary Jo. 2011. “Borders North and South.” Presentation at Conference “Youth, identity and transnational flows.” March 5. Cornell University, Ithaca, NY.

[vi] Valenzuela et al, 2006, in Mize, Ronald and Alicia C.S. Swords. 2010. “Consuming Mexican Labor: From the Bracero Program to NAFTA.” Toronto: University of Toronto Press.

[vii] Dudley, 2011.

[viii] Dudley, 2011.

[ix] Semple, Kirk. 2010. “Mexican New Yorkers are Steady Force in Workplace.” The New York Times. Sept. 22. http://www.nytimes.com/2010/09/23/nyregion/23mexicans.html?pagewanted=all

[x] Foner, Nancy. 2000. From Ellis Island to JFK. New York: Russell Sage.

[xi] Bernstein, Nina. 2010. “Border Sweeps in North Reach Miles Into U.S.” The New York Times. Aug. 29.

[xii] Ritz-Deutch, Ute. 2011. “Immigrant Detention and Deportation: A Year in Review.” Presentation at Cornell University, Feb. 23.

[xiii] Immigration and Customs Enforcement. 2011. “Activated Jurisdictions.” http://www.ice.gov/doclib/securecommunities/pdf/scactivated.pdf

[xiv] Ritz-Deutch, 2011.

[xv] United States Congress. Immigration and Nationality Act. 212 (a)(4).

[xvi] Gutiérrez, Sonia. 2011. “Birth Tourists and Anchor Babies: Birthright Citizenship, Race Politics and the Media.” Presentation at Conference “Youth, identity and transnational flows.” March 5. Cornell University, Ithaca, NY.

Una respuesta a “La economía y las migraciones: el caso del estado de Nueva York

  1. muy bueno el articulo! aporta una mirada critica a un Estado -en particular la ciudad de NY- que ha sido vendida en nuestros paises como “lo maximo”, “el modelo”, “lo ultimo” y es muy bueno e importante evidenciar los origenes colonialistas y explotadores de su formacion, que aun se mantiene hoy en dia.
    ademas, eviencian en el articulo la hipocresia de este sistema con respecto a las migraciones y las personas migrantes: “te busco cuando te necesito, para que me trabajaes, sacarte ganancia, explotarte… pero no me busques para protegerte”. Hay que responderles: “asi no”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s