La crisis del “Matátan”

Agradecemos la colaboración de Fátima Portorreal, antropóloga feminista y luchadora , cuyo artículo compartimos con ustedes, a propósito de la conmemoración del pasado 25 de noviembre -Día Internacional de la No violencia contra las mujeres.
 

Dice Borges que en ocasiones el sol agoniza mientras las manos se acercan al amor. Así discurre la tarde, porque no basta con ser valiente ni recitar discursos políticamente extravertidos o recitar formas que curiosamente proponen los protocolos de la corrección, si no se enuncia la identidad que denota humanidad.

Hoy quiero escuchar al “Matátan”, ese que día a día se enfrenta en la urbe de la ciudad a un pandemonio de mentiras, leyes nuevas, regaños, frustraciones, deseos y conspiraciones contra el poder que otrora le otorgaron los antiguos.

Quiero hablar de ese hombre que atemoriza a las mujeres, la golpea, amenaza consuetudinariamente o las mata, sin que el policía, los juristas o poderes fácticos puedan neutralizarlo. Es un hombre con una distinción sexuada, pobre o rico que busca llenar sus esperanzas de vacio con el aquí y el ahora que despierta la piel y la cultura de la represión patriarcal y el fastuoso poder.

Es el sujeto que tiene miedo al hambre, a perder su puesto en el taller, el banco o en la esquina. Es el mantenido de la madre, la abuela y las mujeres. Es aquel privilegiado de la calle o la oficina, que aparentemente no es vulnerable a la crisis económica, pero que vive día a día tratando de buscar un montón de billetes para igualarse a los hombres de cuello blanco (funcionarios, políticos partidistas, congresistas, banqueros, etc.). Es aquel que logra el poder transgrediendo las leyes o asumiendo una falsa representación de los otros. Es el que quiere más, porque la historia divinizó la masculinidad en la cruz y en los representantes que lo nombran.

Es el que copula como no hay otro. Es el poseso de la cultura, que justifica “la pela” alegando orden, carisma, seguridad o institucionalidad. Es el que bajo la incertidumbre e inseguridad busca a las mujeres para lastimarlas o culparlas, fiel a la memoria que enarbola el orden paterno.

Es el que sigue la tradición del Pater Familias, acepta como irrevocable la poliginia y no cuestiona la juntadilla de las pandillas que alimentan el desempleo, los salarios indignos, la desnutrición, la falta de educación, la falta de atención médica, las múltiples caras de la delincuencia y el clima de inseguridad.

Es aquel que se escucha amenazando a la esposa, porque no atiende sus requerimientos vitales (ropa limpia, alimento, dinero, obediencia y monogamia absoluta), ya porque trabaja en la fábrica durante el día o se cuaja en las noches con los críos. Es aquel que viaja constantemente y no da explicaciones de los gastos presupuestarios.

Es aquel que agoniza cuando tiene que ceder su puesto a favor de una supuesta democracia representatividad. Es el pobre sabueso que no deja de reflexionar sobre la hacienda pública, la deuda externa y que justifica legalmente sus acciones, a causa de que tienen un fin: la reintegración social, el orden familiar, el control del partido o la continuidad del poder.

Es el que dice que hay que “vigilar y crear leyes” para defender a las mujeres. Es el que denuncia las violaciones, asiste a las caminatas que repudian la violencia contra la mujer, mientras oprime a la novia o esposa, repudia a las mujeres mayores, seduce a las jóvenes, no da manutención a los hijos e hijas, tiene varias amantes y asume el Poder sin importarles las libertades públicas o privadas. Es aquel que legisla y se honra con la misoginia de los clérigos y artesanos del imperio. Es el que gobierna por encima de la ley alegando representatividad.

Es el canalla que tiene que construir discursos nuevos para confundir a las mujeres de su partido o a las ilusas que todavía creen que bajos los entandares políticos, el patriarcado se romperá y se abrirán nuevas formas sociales y culturales.

Es el que está en crisis, porque no puede entender el alboroto de las mujeres que se niegan a seguir la lógica del Príncipe y se proponen tomar el poder desde una nueva ética. A decir de hoy, la racionalidad instrumental del “Matátan”  se agota y es innegable que contagia su vértigo hasta en la propia justificación del fin. Hoy el “Matátan” pierde el sentido, su verdad controladora y represora se fragmenta, a través de instituciones y prácticas discursivas que promueven las mujeres. Hoy el “Matátan” está en crisis.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s